Nos alegramos al ver nuevos grupos de creyentes plantados en la ventana 10/40, en la ciudad, entre otros grupos religiosos, entre los seculares y poscristianos. Pero ha llegado el momento de otro reenfoque misionero. Un momento para alinear nuestras mentes y corazones, nuestro pueblo, nuestros recursos, nuestros presupuestos para alcanzar con esperanza a los no alcanzados.
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